Convivir con el COVID: Con humor y sin miedo

LOCAL - Justiniano Posse 21 de septiembre de 2020 Por Francisco Bianchi
La familia Capella abrió, simbólicamente, las puertas de su hogar a Periódico Posdata para conocer cómo es convivir con el virus, y relatado en primera persona. Publicado en la edición papel de Posdata el sábado 19/09.
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El relato se trata un poco de eso, es ubicarse en primera persona sobre la manera en la que el virus se presentó en la localidad. Hay muchas familias aisladas (al cierre de esta edición ya se superaba las 1600, dentro de esta localidad que tiene aproximadamente unas diez mil personas). Una de las familias que reconoció al virus, y lo confirmó en el hisopado de un integrante, son los Capella que se prestaron a dialogar telefónicamente con Posdata, con el objetivo de conocer en primera persona y empezar a filtrar entre mitos y verdades que tanto se ha hablado sobre el COVID.

“Desde el día uno, cuando esto se hizo público, uno trata de leer todo lo que anda dando vueltas. Lo somatiza, siempre quedándose con la parte peor del virus; que es sinónimo de muerte, de cosas malas y ojo, no hay dudas de que en un pequeño porcentaje lo debe ser” nos cuenta Iván, quién constantemente remarca dos palabras claves: “cautela y respeto” a la hora de convivir con el virus, y más en personas con patologías y adultos mayores.

“De mi familia hisoparon a Victoria, mi mujer, y ella dio positivo. Obviamente, por el contacto estrecho y síntomas más mínimos, nosotros también creemos que somos positivos. Victoria tuvo todos los síntomas menos vómitos” nos cuenta.

Ante la consulta de cuáles son esos síntomas, para que cada uno pueda estar atento en su casa, Capella nos relató lo siguiente: “Dolor de cabeza, ardor de garganta, tos, estornudo, dolor de cuerpo, dos o tres días con 38° de fiebre que no subía, pero tampoco bajaba, más perdida del olfato y el gusto”.

Son cuatro integrantes en esta familia possenses. Iván junto a Victoria tienen dos hijos, Federico (artista de la tapa) de nueve años y José, próximo a cumplir diez meses. “Fede un día a la tarde se sentía medio pachucho en el sillón y le empezamos a preguntar. ‘Me duele el cuerpo, estoy cansado’ dijo, cuando le medimos la fiebre dio 37.5°. Fue menos de medio día, porque enseguida le dimos un remedio y nunca más acuso ningún síntoma más que cansancio. El bebé que cumple diez meses, gracias a Dios no hizo hasta el momento ningún síntoma, nada de nada” contó sobre ellos. Del otro lado del teléfono se notaba una voz algo tomada, pero con un  énfasis normal: “Yo en lo personal me dio una pequeña congestión nasal, sequedad en la garganta que me daba la necesidad de tomar mucha agua y después sí muchísimo dolor de cuerpo: parte baja de la espalda, parte media, nuca y de cabeza. Sin fiebre ni ningún otro síntoma similar al que tuvo Victoria” aseguró el interlocutor de Posdata.

Por lo que comentaba Iván es difícil llevar adelante la convivencia con el virus. Incluso con la sospecha, y esta somatización le debe haber pasado a más de uno en sus hogares. Las mismas autoridades locales dejaron  por sentado que el virus se ha instalado en la comunidad, y no va a quedar otra opción que afrontarlo con responsabilidad.

Para quienes no estamos contagiados será cuestión de insistir con las medidas de prevención: distanciamiento social, lavado de manos y uso de tapabocas.

¿Y  para quienes viven con el virus en la casa? “Cuando arrancó con los síntomas Victoria, mi suegro (médico) dijo que haya precaución con los más chicos, principalmente con el bebé. Le dijo ‘usa barbijo con él’, entonces incluso atípico pero empezamos a usar el barbijo adentro de la casa. Y obviamente, que no es un dato menor para que se tenga como referencia, con eso se logra bajar la carga viral en el ambiente. Respecto a lo que me estás preguntando, nosotros lo que hacíamos era el uso de barbijo y todas las medidas de prevención que conocemos, extremándola a más no poder: lavado de manos, cambio de sábanas permanente, bañarse y a esa ropa juntarla, meterla en el lavarropas y ahí nomás lavar todo. Para citar un ejemplo, nos armamos una mochila de esas para fumigar con agua, alcohol y lavandina para rociar todo. El bebé no se dedica a limpiar porque no puede, sino también le tocaría porque el de nueve años nos ayuda mucho. Al margen de la primera cuarentena que vivimos todos, esta es una experiencia distinta: no es lo mismo estar expectante a que el virus ande afuera a saber que al virus lo tenemos nosotros, conviviendo adentro de la casa”

Y a partir de los mensajes que le fueron llegando, ¿sienten que hay un miedo mayor de lo que debería en la gente?

“Yo quiero remarcar que, tanto en el incendio (de camiones que sufrió hace semanas atrás) como en esto, sentimos un gran apoyo de personas que incluso uno nunca tiene contacto. También esta sensación que nosotros no la experimentamos, pero que hay gente que dice ‘no me acerco porque este tiene el virus’; pero te digo, eso no lo vivimos, todo lo contrario experimentamos mucha generosidad, solidaridad, hay cerca de diez personas que preguntan ‘¿qué necesitas?’ y ahora ya estamos abastecidos” relata en ese punto Iván, dando pie a una anécdota graciosa.

No será en la primera persona que lo ha pasado durante esta pandemia, pero a varios  les afectaría en gran manera: “Anecdóticamente, el domingo a la mañana se me dio por comer un asado. Le digo a un amigo y él me dice ‘no hay problema, voy a comprarlo y te lo llevo’. Entonces yo le abro el portón, me lo dejó arriba de la caja de la camioneta y le pase el dinero por transferencia. Listo. Y se volvió anecdótico porque todos teníamos unas ganas de un asado, y ahí empezó a saltar que Vicky y yo no teníamos olfato. Prendo el fuego, y no sentía el olor a humo. Salé la carne, no sentía el gusto a la sal. El asado de color tenía una pinta terrible, pero lo comimos y no sabíamos si estaba rico o feo porque no sentimos el gusto” cerró entre risas sobre lo que sucedió el último domingo por la mañana.

Y las risas también parecen ser un factor clave. Lo son siempre, en toda rutina de cada persona y sobre todo para sostener la salud mental en un año que se ha encargado de “aguar la fiesta” y traer malas noticias desde hace ya seis meses. En el artículo que acompaña la nota se puede leer como la distención pasa a ser un elemento imprescindible.

Por eso mi consulta: en general, de las cosas que vas contando Iván, ¿también hay muchas conclusiones positivas en esta experiencia?

“Sí, por eso te digo que si esto es el COVID... que venga, pase y se vaya porque queremos vivir tranquilos. Pero para volver a la normalidad, aparentemente tiene que pasar. Entonces que pase sin grandes consecuencias y que se vaya. No sabemos ni nos volvemos locos interrogando si después de que nos curemos esto se vuelve a correr riesgo de contagio. Según por cosas que ha leído el médico de la familia habrá un período de entre dos, tres o cuatro meses que no habría riesgos de contagio, y otros dicen que sí. No nos volvemos locos con eso. Se ha dicho tantas cosas hasta el día de hoy que nosotros lo experimentamos, y desde nuestra experiencia decimos que no tengamos miedo, pero tomemos todas las precauciones que hay que tomar, que nos dicen y escuchamos todo el tiempo”. En  ese punto hacer referencia a actividades de prevención que los mismos gobiernos, sean nacionales, provinciales o locales se encargaron de difundir por todos los canales posibles: lavado de manos, tapabocas, distaciamiento social e higienización, en todos los aspectos. “Hasta cuando venís de afuera, de cualquier lugar, donde no es tu hogar, te sacas las zapatillas o te fumigas las plantas de los pies porque el virus puede venir pegado. Es como dice el presidente en esto, es invisible y tan chiquito que nadie sabe donde está”.

Iván, me interesaba también preguntarte, ¿ustedes como protagonistas como ven el trabajo que llevó adelante la Municipalidad en todo este tiempo?

“Desde el día uno vi muy bien el trabajo de la Municipalidad. En lo personal traté siempre de ser lo más responsable posible, como cuando saltaron dos casos seguidos en Laborde hace dos meses atrás y yo había estado allá. Medio perseguido por esta cuestiones, avisé si había que aislarse y desde ahí me preguntaron si había tenido contactos estrechos, entonces ya tenía una experiencia de cómo venía actuando la Muni con estas cuestiones. Y la verdad que muy bien. Se actuó rápido, se aisló a los contactos de contactos y toda precaución vale. Cuando uno corta la circulación del virus estamos cuidando a la sociedad, y es la forma de combatir el virus”

Gerardo Zuin en la conferencia del otro día destacó a la gente que tuvo sus precauciones y cuidados, y vos ahora destacas también al trabajo que lleva adelante la Municipalidad. Entonces, ¿es la clave de porqué estuvimos tanto tiempo tranquilos?

“El trabajo tiene que ser mutuo, la Muni hace su parte y nosotros como ciudadanos debemos hacer lo nuestro. No solamente pensando en nosotros porque uno está en un rango de edad que piensa que no corre riesgo, pero sí tu papá y mamá. Gente que hay de cliente, que trabaja en una obra. Entonces uno tiene que demostrar que esto no es para temerle, pero hay que estar con la guardia alta”.

Y ese parece ser el concepto a remarcar dentro de este contexto. Cuando se pone a prueba los cuidados que una comunidad puede dar para todos sus integrantes, hay que redoblar los esfuerzos y mantenerse con la guardia alta.

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