Laura Quiroga: "Estamos acá"

Bell Ville 12 de septiembre de 2020 Por Francisco Bianchi
Desde Posdata hablamos con Laura Quiroga, militante y referente de los derechos para el colectivo LGBTQI+ de la ciudad de Bell Ville. Una lucha de muchos años que recibió el reconocimiento del Estado.

Imaginate vivir con una expectativa de vida de 35 años.

Imaginate crecer con el derecho negado de salud, trabajo y hasta deporte.

Imaginate reconocerte como parte de un grupo de “las olvidadas por la democracia”.

Todas esas palabras quedan hoy en papel, pero nacen de la voz que levantan personas como Laura Quiroga, bellvillense que milita activamente por eso mismo... ser reconocida como persona.

“Somos ciudadanas de derecho, y no debería porque haber un cupo laboral trans. No debería haber hecho esto el presidente, se tendría que poder laburar como cualquier persona, cualquier ser humano. Debería hacer deporte como cualquier ser humano, como cualquier persona, ir a la escuela como cualquier persona, yo debería ir al centro de salud como cualquier persona y eso no sucede” nos relata Laura, en el diálogo telefónico del día miércoles de una tarde más de septiembre, que para cualquiera se vuelve mundano, pero que nuestra entrevistada define como histórico.

El pasado viernes 4 de septiembre el gobierno nacional presentó un decreto en el cual se establece que debe respetarse, dentro del Sector Público Nacional, un cupo del 1% para personas que pertenecen al colectivo travestis, transexuales y transgénero. En el mismo decreto se expresa que el objetivo del mismo es asumir “el compromiso de respetar y garantizar que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Por ello se enmarca esta decisión política nacional, buscando dar solución a “trayectorias de vida de las personas travestis, transexuales y transgénero están atravesadas por la estigmatización, criminalización y patologización sistemática por una gran parte de la sociedad y de las instituciones”.

¿Por qué tanto énfasis y es tan importante que se haya declarado este decreto?

“Esto es una lucha colectiva de hace muchísimos años. Somos las olvidadas de la democracia, hay compañeras que han dejado la vida por la Ley de Identidad de Género y la Ley de Matrimonio Igualitario. Como decía en mis redes sociales, es una conquista pura y únicamente por mérito de nuestra lucha. Revolcadas en la miseria, en el hambre, es la lucha ganada de hace muchísimos años. Y creo que este gobierno vino a acordarse de las trabas y travestis, es una deuda que se tenía históricamente el gobierno, y todos los gobiernos”.

Y el punto parece estar en ese punto, en el rol del Estado y cómo una decisión política puede ganar la importancia en el rol social. Un mapa social que tiene a este colectivo como uno de los más olvidados. En el decreto oficial se hace mención de una expectativa de vida entre 35 y 40 años, la discriminación, la violencia institucional en ser marginadas de trabajo digno, en una cadena de exclusiones que empieza desde la niñez para “gozar plenamente de los derechos humanos que poseen”.

A lo cual, Laura agrega que “esto no termina acá, porque ahora tenemos que ver que provincias firman el decreto, cuáles sí y cuáles no. Nosotras en Bell Ville hace casi seis años que tenemos el cupo laboral trans a través del municipio, y en plena pandemia echan a una compañera que estaba trabajando. Es una lucha de derechos conquistados que no quieren hacerse cargo. Estamos acá, tenemos una ley de Identidad de Género que ya va a cumplir casi nueve años. Todavía los sectores públicos como municipios no saben lo qué es. Y eso es terrible, y es terrible lo que nos está pasando. Seguimos siempre en la lucha, yo estoy hoy y otras compañeras”.

Publicaste una frase que me gustó mucho de la manera que la definiste: “Esta conquista es pura y únicamente mérito de nuestras luchas revolcadas en la miseria”, ¿esto es lo que me definís ahora?

“Sí, es que hay compañeras que han dejado la vida y la expectativa de vida sigue siendo la misma. Ojalá que cambie, creo que con este cupo laboral a nivel nacional va a empezar a cambiar la vida de las compañeras. Vamos a poder estudiar y capacitar, todo lo que nos pide el Estado; la cosa es que si no tenemos laburo nunca nos vamos a capacitar porque venimos excluidas desde muy temprana edad en nuestros hogares. Se termina prostituyéndose, viviendo del trabajo sexual y todo el consumo que llevan esas cosas, como la droga... te lleva a muchas cosas, hasta a dejar tu vida por enfermedades de transmisión sexual, un montón de cosas. Entonces creo que esto es histórico en lo que pasó, este septiembre fue histórico porque nos viene a salvar la vida”.

En el mismo boletín del decreto dice en un parte “aun con los avances normativos en la materia, las personas travestis, transexuales y transgénero continúan teniendo dificultades para disfrutar del efectivo ejercicio del derecho a la salud, a la educación, a una vivienda digna, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo” cosas que parecen básicas...

“Es que vas a cualquier lugar o municipio para anotarte en las viviendas sociales y es discriminativo, porque es para familias tipo. Yo soy mamá trans, tengo una hija de cinco años y también me cuestan un montón de cosas pero yo nunca bajos los brazos. Siempre le digo a mis compañeras ‘por favor, no  bajen los brazos’. No se dejen ahuyentar por la gente, el Estado tiene que ser para todos no para algunos”.

Las compañeras cumplen un rol fundamental en la militancia diaria de Laura y del colectivo del cual forma parte. Incluso el fútbol se convirtió en un espacio indispensable para la contención, dentro de su historia personal (ver artículo aparte en página 5). Durante sus días Laura aboca su activismo en diferentes organizaciones: representa a ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) en el departamento Unión, en el espacio feminista “Más sororidad” (con el cual visitó Justiniano Posse, invitada por integrantes del Colectivo de Mujeres local) y del Movimiento Evita. “Soy piquetera en esas cosas y no tengo drama” se ríe y se define Laura en materia política, teniendo en cuenta lo trascendental que se vuelve la militancia en ese plano para el reconocimiento de derechos, como se dio durante este mes de septiembre.

El hecho de que tu vida sea en una localidad del interior del interior, por ahí lugares más chicos y todo lo que conlleva, ¿lo hace más fácil o más difícil?

“Creo que es en todos lados igual. Yo viví primero en Monte Leña y por ser de otro gobierno, la pasé mal cuatro años. Después me vine a Bell Ville de nuevo, y también. Un gobierno opositor con cuatro años pasándola mal. Todavía estamos esperando que llamen a concurso para cubrir el cargo del cupo laboral trans municipal. Y así. No podemos ser olvidadas por el Estado, porque después la banderita de la inclusión, de la diversidad y nada. A nadie le importa nada”.

¿Es el primer gobierno que sienten que las reconocen?

“Sí, es el primer gobierno. Siempre el peronismo hizo cosas por nosotras: la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género. Todos gobiernos peronistas fueron, y no es así. La política es para todos”

Con todo este panorama, y a partir del decreto y tu experiencia, ¿cambian las expectativas para lo que se puede llegar a venir?

“Ojalá, ojalá que sí. Son decisiones políticas, no depende de nosotros. Hay compañeras que están podridas de capacitarse, y hay otras que no pudieron ni terminar el primario. Imaginate lo terrible que es eso, no saber ni leer ni escribir. ¿Pero porqué? Por que nunca tuvo el acceso al estudio, de ir a un hospital, hacerse un control. Como cualquier persona. Compañeras que se nos mueren a los 20 años, que son víctimas de violencia. El domingo pasado a una compañera la golpearon, le pegaron, estuvo en terapia con un pulmón suturado. La violencia... por ser puto te cagan a trompadas”.

Sin embargo, más allá del paso que dio el Estado en la vida del colectivo de travestis, transgénero y transexuales queda una deuda pendiente: la de la sociedad. La discriminación y la criminalización de este colectivo son ítems que preocupan al gobierno nacional por los puntos mencionados dentro del decreto, y son vivencias cercanas que tuvo Laura también en la región: “La igualdad que debería haber no sucede porque la gente es otra, y el mundo afuera es otro. Es una lucha de muchos años y vamos dejando la vida. La perspectiva de vida sigue siendo la misma: de 35 a 40 años. Hay poca compañeras trans de 40 o 50 años” dejando una estadística que impacta si se contrasta con los 76 años de vida que hay de expectativa a nivel nacional (casi el doble).

Y en ese sentido, ¿no se vieron avances con el correr del tiempo, como reconocimiento?

“Reconocimiento de derechos sí, porque a mí la Ley de Identidad de Género me salvó la vida”.

Pero por parte del Estado...

“A mí me salvó la vida. Yo con el documento me iba al Hospital y a un montón de cosas que compañeras, ya mayores, no les pasó eso”

Ahora el cambio de paradigma tiene que ser a nivel cultural, ¿no? Con la sociedad, ¿es la deuda pendiente?

“Sí, es la deuda pendiente. En algunas partes se ve un cambio pero en otras no. Pero como le diga a las compañeras ya tenemos la Ley de Identidad de Género y ya todos la conocen. La militamos para que salga, y después la seguimos militando para que la comprendan. Es una ley, vos la cumplís o la cumplís. Y basta, porque estamos cansadas de seguir explicándole”.

El cambio es cultural, y la legitimidad pasa por cada persona como individuo empático. El decreto se encargó de dar un primer paso, y quizás el más importante: visibilizar al colectivo. “Estamos acá” dice Laura y no es la única: “Yo por ahí soy más visible, porque estoy sin trabajo y soy la vocera, la que sale a poner el cuerpo”.

En ese sentido, nuestra entrevistada puso a disposición su contacto por redes sociales ante cualquier inquietud que pueda surgir o colaboración ante un pedido de ayuda que se de en el plano local.

“Es todo un tema que acá la lucha es para las pibas que vienen. Abrir el camino para que esto sea más libre” dice Laura. Y en medio de un contexto donde se repite mucho el concepto “libertad”, quizás haya que empezar por el reconocimiento del otro.

El otro como persona.

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